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Cultura del Incienso

Historia del incienso

La palabra perfume proviene del latín PERFUMAR = PER , significando “a través” y FUMAR, hacer humo, lo cual explicaría que el arte de la perfumería se haya originado en el Oriente Medio con el encendido de incienso.

El uso del incienso se remonta a la época bíblica y pudo tener su origen en Egipto, en donde se importaban árboles aromáticos de Arabia para ser usados en ceremonias religiosas.

Ganjin, sacerdote budista de la dinastía Tang, llegó a Japón el año 754 d.C. Este venerable sacerdote, muy conocido por introducir los preceptos del budismo en Japón, es recordado también por sus logros dentro de la historia de Koh(incienso). Ganjin introdujo en Japón la cultura del Koh usando nerikoh (bolas aromáticas de incienso) con fines medicinales, tal como se hacía en la avanzada cultura de la disnastía Tang.

Takimono, un tipo de nerikoh, es una mezcla de incienso en polvo con fines médicos mezclada con sustancias como néctar y melaza. Como antes de Nerikoh se desconocía el incienso en Japón, se usó para aromatizar. En ocasiones se mezclaban diferentes tipos de Nerikoh, y con ello cada uno empezó a encontrar sus mezclas favoritas. El incienso dejó de ser una ofrenda religiosa para pasar a ser una práctica placentera: Soradakimono. Fue así como comenzó el aspecto estético y artístico del Koh en Japón.

Los nobles de la Corte durante el periodo Heian (siglo VIII a XII) creaban sus propios Takimono en busca de fragancias atrayentes y sofisticadas para su consumo personal. Distintas mezclas se aplicaban a distintos momentos, ocasiones o estaciones del año, según fuera el gusto del momento. Lo utilizaban para impregnar sus ropas o para perfumar las habitaciones de sus invitados. "Takimonoawase" es un juego con incienso que nació en este periodo en el que cada participante intentaba crear la mejor fragancia. No satisfechos con los aromas simples de las flores y frutos, los nobles preferían crearlos.