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| Un viaje al maravilloso
mundo del Incienso |
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Story of incense |
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| El
diccionario Webster define “incienso”
como una palabra derivada del latín “incensus”:
causar que una pasión o emoción
se despierte. |
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1 |
Material
usado para producir un olor fragante cuando es
quemado. |
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2 |
Perfume
emitido por algunas especias y resinas cuando
son quemadas; en sentido amplio, aroma agradable. |
El
incienso es todo eso y mucho más.
El uso del incienso
data de la época bíblica y su origen
pudo haber estado en Egipto, donde las resinas
de árboles aromáticos eran importadas
de las costas de Arabia y de Somalia para su empleo
en las ceremonias religiosas. Los faraones se
servían de ellas para neutralizar olores
desagradables, para ahuyentar a los demonios y
para favorecer la presencia de los dioses.
Los babilonios empleaban
el incienso durante sus oraciones y ofrecimientos
y durante la adivinación de oráculos.
Israel lo importaba en el siglo V a.C. para emplearlo
en sus ofrendas religiosas. De allí se
expandió a Grecia, Roma y la India, en
donde tanto los practicantes del hinduismo como
del budismo lo siguen utilizando en sus rituales
y festivales. Fue uno de los regalos que los Reyes
Magos trajeron de Oriente para ofrecer al niño
Jesús.
Fue introducido en
Japón en el siglo VI d.C. por monjes budistas,
quienes usaban los aromas místicos en sus
ritos de purificación; mas el delicado
perfume del “Koh” (incienso japonés
de alta calidad) se convirtió en una fuente
de distracción y entretenimiento entre
la nobleza de la corte imperial de la era “Heian”
doscientos años más tarde.
Durante el periodo
del “Shogunado”, en el siglo XIV,
los guerreros samurai perfumaban sus cascos y
armaduras con incienso para conseguir una espléndida
aura de invencibilidad en sus preparativos para
encontrarse con su adversario y su destino. Sin
embargo, no fue hasta la era “Muromachi”,
en los siglos XV y XVI, cuando la apreciación
del elegante arte del incienso se difundió
a las clases media y alta de la sociedad japonesa.
Aquello a lo que los
japoneses llaman “Koh-Do” o el camino
del incienso, ha sido desde hace mucho tiempo
el sustento espiritual de la cultura japonesa.
Este arte elegante se ha convertido rápidamente
en una costumbre popular en todo el mundo entre
las personas que buscan la reflexión tranquila
y la paz mental. El incienso no sólo crea
un estado de tranquilidad y una nueva dimensión
en la vida, sino que también contribuye
a abrir la conciencia temporal y espiritual.
Los modernos practicantes
del arte de la apreciación del incienso
lo utilizan para mejorar el ambiente de sus casas
y oficinas, para halagar a sus invitados, para
celebrar ocasiones especiales, para relajar el
cuerpo y calmar la mente después de un
duro día y para tranquilizar los nervios
antes de acostarse.
Desde el origen de
los tiempos el ser humano ha querido, de modo
consciente o inconsciente, embellecer su entorno
y su apariencia personal mediante la utilización
de fragancias agradables. En Japón “Koh”
(incienso de buena calidad), no sólo consigue
hacerlo de una manera efectiva, sino que, además,
tiene el poder de conmover, confortar e inspirar
al que lo usa. |
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