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Nuestra misión

Generalidades

La devoción de Nippon Kodo para fabricar incienso fino sigue una larga y honorable tradición que se inició hace más de 400 años y se remonta a Jyuemon Takai, mejor conocido como Koju, un artesano experto en el arte y el principal proveedor de aromas raros, preciados y exquisitos del Emperador de Japón y su Corte.

Muchas de esas fragancias de inciensos de alta calidad, placenteros y perdurables, siguen bajo la producción de la compañía hasta la fecha. Éstos están basados en las fórmulas originales creadas por Koju y después por Yujiro Kito, quien fue elogiado como el genio de la fragancia durante el periodo de la restauración Meiji en el siglo XIX - durante la época en que Japón abrió sus puertas al mundo y empezó a modernizarse.

Traído a Japón en el siglo VIII por monjes Budistas, quienes usaban los aromas místicos en sus ceremonias religiosas, el “Koh”, como es llamado el incienso en japonés, pasó al reino de la aristocracia siglos más tarde como una fuente de diversión e iluminación espiritual ya que “escuchaban a la fragancia” en sus juegos de salón.

No fue hasta el siglo XIV en la era de Muromachi que el incienso alcanzó la cima de su popularidad en la clase alta y media de la sociedad Japonesa, que lo usaba como una marca de distinción y sofisticación así como para disipar malos olores. Fue alrededor de esta época que los guerreros samurai empezaron a perfumar sus cascos y armaduras con incienso antes de la batalla, ya que era una forma de prepararse para encontrarse con su destino.

Ahora, el incienso promete llegar a ser incluso más aceptado y deseado como una nueva dimensión de bienestar que abre todo un nuevo mundo de percepción y entendimiento espiritual.